Lisboa es una ciudad con una vibrante vida cultural, siendo considerada uno de los grandes centros culturales europeos. Más antigua que Roma, epicentro de los descubrimientos y capital de un vasto imperio desde el siglo XV, la ciudad se habituó a ser el punto de encuentro de diversas culturas, el primer lugar en el que oriente, las Indias, África y América se encontraron y descubrieron. Manteniendo estrechas relaciones, siempre más afectivas y culturales que económicas, con las antiguas colonias portuguesas, hoy países independientes, Lisboa es una de las ciudades más cosmopolitas de Europa. Es posible, en un solo viaje en metro oír hablar lenguas como el cantonés (de China), el criollo cabo-verdiano, el guyaratí o el portugués con acento mozambiqueño o brasileño. Esto se debe a la población de orígenes diversos y no a los turistas que visitan la ciudad.
Desde 1994 cuando fue Capital Europea de la Cultura, Lisboa ha venido acogiendo una serie de eventos internacionales (como la Expo '98 o la Euro 2004) que han tenido gran impacto en el desarrollo de actividades e infraestructuras culturales. En 2005 Lisboa fue considerada por la International Congress & Convention Association como la octava ciudad del mundo más buscada para la realización de eventos y congresos internacionales. Por Lisboa han pasado varias iniciativas como la Gymnaestrada, el MTV Europe Music Awards y el Rally Dakar o los 50 años de la Tall Ships' Races (regata internacional de grandes veleros).
De esta forma, el cambio de siglo vio como se multiplicaban las salas de teatro y de cine así como la construcción de pabellones de exposiciones, museos, equipamientos deportivos etc. El desarrollo de la economía lisboeta trajo consigo una explosión de Marketing y consecuentemente, de Mecenazgo. Las grandes salas de espectáculos, los museos y otras instituciones exhiben hoy los logotipos de las mayores empresas del país y de multinacionales.
El reverso de la moneda lo forma la degradación de gran parte del patrimonio arquitectónico menos monumental o visible, contra la cual los diversos gobiernos locales han intentado luchar, pero sin éxito. La especulación inmobiliaria ha arrasado, en los últimos años, con millares de edificios de estilo arquitectónico antiguo, pero no clasificados dentro de la lista del Instituto Portugués de Patrimonio Arquitectónico, para satisfacer la creciente búsqueda de pisos nuevos. La casa de Almeida Garrett, demolida en agosto de 2006, fue una de las víctimas más recientes de esta furia constructora.
La cultura de Lisboa es hoy, como siempre, la cultura de la diversidad y de la mezcla. El eje Alfama-Baixa/Chiado-Bairro alto es un palco para la cultura erudita y para la popular, joven y tradicional. En cualquier noche lisboeta, incluso entre semana, la oferta es variada. A una cena con fado en vivo le puede acompañar un espectáculo de ópera en el São Carlos, o un concierto de rock en el Coliseu dos Recreios. Se puede continuar con un concierto de música electrónica o visitar cualquiera de los pubs y discotecas de la ciudad.
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